Había un hombre al que todos llamaban "el tonto del pueblo". Los niños y algunos adultos se divertían a su costa con un juego: le ofrecían elegir entre una moneda de 2€ y una de 50 cts, y él siempre elegía la de 50 cts. Todos se reían de él y comentaban lo tonto que era por no darse cuenta de que la moneda de 2€ valía más.
Un día, un forastero que presenciaba la escena se acercó al hombre y le preguntó:
— ¿Por qué siempre eliges la moneda de 50 cts. en lugar de la de 2€?
Él respondió:
— Si alguna vez elijo la de 2€, dejará de precerles divertido y dejaran de jugar. Mientras sigan jugando todos los días, al final, gano más.
A veces las personas que parecen menos inteligentes pueden ser en realidad las más astutas.
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